Por qué el lino arruga y por qué no lo vamos a arreglar
Las resinas antiarrugas duran doce lavados y dejan el tejido acartonado. Contamos qué hacemos en su lugar y cómo convivir con las arrugas del lino de verdad.

Cada verano recibimos la misma pregunta por correo, casi con las mismas palabras: "Me encanta la camisa de lino, pero ¿no tenéis una que no arrugue?". La respuesta corta es que no, y que si la tuviéramos no sería de lino. La larga es este artículo.
Qué pasa dentro de la fibra
El lino se obtiene del tallo de la planta del lino. Sus fibras son largas, huecas y muy rígidas: no tienen la elasticidad de la lana ni el rizado del algodón. Cuando doblas el tejido, la fibra se pliega y se queda plegada hasta que el agua o el calor la relajan. Es la misma propiedad que hace que el lino sea fresco (el hueco de la fibra evacúa la humedad) y que absorba hasta un 20 % de su peso en agua sin parecer mojado.
En otras palabras: la arruga y la frescura son la misma característica vista desde dos ángulos.
Lo que hace la industria
La mayoría de las camisas "de lino que no arruga" son mezclas con poliéster o viscosa, o bien linos puros tratados con resinas de formaldehído o glioxal que fijan la fibra. Las mezclas pierden la capacidad de evacuar la humedad. Las resinas funcionan unos diez o doce lavados, endurecen el tacto y, en el caso del formaldehído, están limitadas por la normativa europea porque irritan la piel.
Probamos ambas opciones en 2019 con dos prototipos. La camisa con resina llegó acartonada y a los tres meses arrugaba igual que la nuestra. La mezcla con viscosa se pegaba al cuerpo a 32 grados. Ninguna entró en la colección.
Lo que hacemos nosotros
Prelavamos todo el lino dos veces a 40 °C antes de cortar. Esto no evita las arrugas, pero las hace más suaves y redondeadas en lugar de cortantes, y garantiza que la prenda no encoja después. Elegimos gramajes de 165 g para las camisas y 190 g para el vestido, que arrugan menos que los linos de 130 g habituales en las cadenas. Y patronamos con algo de holgura, porque una prenda ajustada marca cada pliegue.
Cómo convivir con las arrugas
Cuelga la camisa recién lavada, todavía húmeda, y estírala con las manos: el peso del agua alisa el 80 % de las arrugas. Plancha con vapor y con el tejido ligeramente húmedo, nunca seco. Y acepta que una camisa de lino a las seis de la tarde tiene arrugas: es la señal de que has llevado lino de verdad todo el día.
Si de todas formas prefieres una camisa lisa a última hora, la camisa de popelín de algodón egipcio es la alternativa. Es la que recomendamos para bodas y entrevistas.


